Clima urbano · Julio de 2026
El calor urbano no se distribuye por igual
Una ciudad puede amanecer caliente de formas muy distintas. Las superficies construidas, la vegetación, la humedad y la topografía producen contrastes que no se explican con un único promedio.
La temperatura también tiene geografía
La temperatura superficial terrestre, o LST, muestra qué tan caliente está la superficie observada por un satélite. No equivale exactamente a la temperatura del aire que sentimos, pero ayuda a identificar patrones espaciales y zonas que acumulan calor.
En el Valle de Aburrá, la forma del territorio, la densidad de las construcciones y la cobertura verde hacen que esos patrones cambien entre municipios, barrios y momentos del día.
Mirar más allá del mapa de colores
Un punto rojo no es por sí mismo una alerta. Debe analizarse con la fecha de adquisición, la nubosidad, la cobertura válida y otras variables territoriales. Comparar observaciones y construir series históricas es más útil que interpretar una sola imagen.
El observatorio busca hacer ese seguimiento de forma abierta, documentando las limitaciones del dato y conectándolo con preguntas ciudadanas.
Una lectura para actuar
Cruzar calor, vegetación, población y espacio público puede ayudar a orientar recorridos de campo, priorizar estudios y conversar sobre soluciones. La información satelital no reemplaza la experiencia comunitaria: la complementa.
